Últimamente, por cuestiones personales que no vienen al caso, ando mucho tiempo sola conmigo misma. Me había olvidado un poco cómo era tener que enfrentarme en mis silencios, y no dar vuelta la cara, sino mirarme a los ojos, y lo más difícil, devolverme una sonrisa. 

Porque cuando se producen estos quiebres en la rutina (una rutina que venía trayendo durante años, largos años), el mundo que fuimos construyendo cambia de un día para otro, se desmorona, se quiebra. Eso me pasó. Y me cuesta hallarme. “No me hashhho” (con “sh” bien honda, no “ll”).
Muchas veces no logro adaptarme a las propuestas de terceros en cuanto a diversión o esparcimiento, y comprendo que mis amigos tienen su ritmo de vida, sus actividades…
no me gusta tampoco el aturdimiento que me provocan muchas veces los muros blancos y altos de mi casa (que de día son muy luminosos y bonitos pero algunas noches se tornan muy oscuros)… Así que la propuesta de mi alter ego fue: salí. Salí a dar vueltas. Donde sea, donde pinte. Y allí fui.

Y descubrí que hay tantas cosas por hacer, por mirar, por recorrer, por ver en esta ciudad, que siempre estuvieron pero que recién ahora descubro, y aunque me parece raro admitirlo, me encanta hacerlo sola, porque voy a mi ritmo, con mis tiempos, mi música, mi libro, mis colores y mi libreta, y si tengo ganas de seguir, sigo, y si me pinta pegar la vuelta, me vuelvo, y si encuentro un lindo lugarcito al sol, me siento, y si hay música en vivo en algún lugar, me quedo.


Y para mi sorpresa, hay tantos otros como yo, que andan boyando solos por las calles; por ahí cruzamos miradas cómplices, sin decir palabra, palabras que no hacen falta.

Para registrar este momento tan especial que quizás no se repita, adquirí una camarita baratita, **que si la pierdo o me la sustraen no lloraré** donde voy registrando instantes… y dibujo tanto tanto, y leo mucho mucho, y trato de exprimir a fondo lo bueno que se pueda rescatar de esta soledad. Por ahí servirá en un futuro como disparador para algo creativo, o quizás no…

Sigo caminando, por ahí nos vemos en algún lugar!

09.Aug.13 8 months ago
01.Aug.13 8 months ago

Dialogar - reflexión que sale de la nada misma

Intercambiar ideas. Escuchar. Aportar. Abrir los sentidos. Reír. Moverse raro en los silencios incómodos. Gesticular.
Extraño esos diálogos. Diálogos en serio, los que posta son un ida y vuelta. 
Hoy siento que cada vez hay menos personas con las que realmente puedo dialogar. La gente está enfocada en sí misa, en “crear su perfil” constantemente, en demostrar lo que es, lo que “le gusta”, lo que “lee”, la música que escucha, la ropa, la filosofía de vida… todo se basa en una sumatoria de “me gusta” que hacen a su perfil. Perfil irreal. Perfil de mundo virtual inexistente que con sus redes nos envuelve, nos succiona, nos consume. Consume nuestro tiempo y nuestro ingenio, el que hay que tener muy afilado para poder construir ese perfil adecuado. 
Y todo eso influye en la vida real, en cómo nos manejamos después cuando tenemos que estar cara a cara con alguien, y realmente abrir los sentidos y escuchar lo que se nos está diciendo, mirando a los ojos, sin interrumpir, sin saltar ante la menor exposición de ideas de mi interlocutor para contar cosas de MI. Porque esa construcción de perfil irreal se traslada a la realidad.
Me cuesta. Me cuesta conectar con alguien que esté abierto al diálogo verdadero, me cuesta dar con esas personas.
Con lo lindo que es escuchar a los otros!!! Siempre pensé que cada mundo personal es enorme - y único - y seguramente algo se puede aprender del otro, o disparar algo en la mente propia, una chispa que puede terminar en algo creativo…
En fin, alfojarle al boludeo virtual es difícil, pero no imposible. Ser uno mismo no va a ser lo mismo en una pantalla que en vivo y en directo.
Adieu, me voy a charlar con el primero que se me cruce :)

01.Aug.13 8 months ago